CEO de Roche: Cerró la operación de todo un país. Así lo manejó sin desmoronarse.
Marieli Alfonzo, gerente general de Roche Colombia, le explica a Pablo Rabelo cómo procesó una decisión que no tomó y qué haría hoy distinto. Cinco pasos concretos para el líder al que le toca ejecutarla.
Por Pablo Rabelo — RockCast Podcast
PUBLICADO: 2026-10-13
La organización decide, la videollamada termina y el líder queda a solas con una decisión que no tomó y sobre la que nadie le preguntó. Ahora le toca dar la cara ante su gente. Marieli Alfonzo, gerente general de Roche Colombia, vivió esa secuencia en 2015, en una compañía que no nombra, con 250 personas a su cargo: los jefes llamaron para informarle que cerraban la operación. Ante Pablo Rabelo reconstruyó cómo procesó la noticia, a quién llamó, qué decidió comunicar y qué haría distinto hoy. Lo que cuenta va más allá del cierre: es el problema de la soledad del líder, de quién sostiene a quien debe sostener a los demás.
Sentirse solo no es estar solo
Alfonzo parte de una distinción.
Yo creo que hay una diferencia súper grande en sentirse solo y estar solo.
— Marieli Alfonzo, Gerente General, Roche Colombia
El origen que ella señala es estructural. Quien ocupa un lugar en el organigrama queda por encima del resto, y esa posición lo pone en una expectativa distinta a la de los demás. Detrás de eso, dice, hay una gran soledad. La soledad del cargo se siente como se siente en la vida personal: es una emoción. Liderar, define, es influenciar, acompañar y motivar a otros para que las cosas sucedan, y por alguna razón quien ocupa el lugar del líder empieza a sentirse solo. Alfonzo agrega que el ejercicio de liderazgo es mucho más lo que el líder siente y piensa que lo que realmente está. Pablo Rabelo le pidió un ejemplo, y ella eligió el día en que su compañía decidió cerrar la operación.
El pilar también es humano
Pablo Rabelo formula la creencia en voz alta: el líder es el pilar de la organización, y ese pilar no puede desmoronarse. Alfonzo responde con un sí y un no. Para ella, “ese pilar también es un ser humano”, y la soledad del cargo no impide ser vulnerable: hace falta darse ese permiso. En su propia escena no se lo dio. Cuando informó a la gerente de recursos humanos, esta se quedó muda, empezó a llorar y no paraba, y fue Alfonzo quien tuvo que consolarla. Después le propuso procesar lo ocurrido y trabajarlo para poder comunicarlo bien. Tampoco tenía un modelo al cual acudir: no había estado en una organización a la que le tocara vivir un cierre, así que no tenía un ejemplo de cómo hacerlo. Lo que sostuvo fue la conversación; lo que quedó sin resolver fue ella.
Cuando la decisión llega ya hecha
Alfonzo ubica la escena en 2015. La compañía, muy tecnológica, tenía videollamadas, y los jefes aparecieron en la pantalla de su oficina para decirle que no continuarían las operaciones en el país. Era un cierre de operaciones con 250 personas a su cargo. Había una deuda grande que la organización no había podido saldar, y aun así la decisión estaba tomada: a ella ni siquiera le preguntaron. Alfonzo es categórica sobre su primera reacción: antes de sentir, quiso entender el racional de la decisión y qué esperaban de ella, porque sin entenderlo no podía procesarlo ni asumirlo. Les dijo, además, que se quedaría hasta lo último y hasta que la organización la necesitara. Después llamó a su esposo para descargar, sin buscar soluciones, y lloró en esa conversación. Él quedó más preocupado que ella, y Alfonzo terminó dándole calma.
Sin vulnerabilidad no llega la ayuda
Alfonzo no buscó ayuda externa en ese momento. Se lo tragó sola y hoy lo califica de error. Hoy tiene una red de contactos y reconoce lo que entonces le faltaba: herramientas y vulnerabilidad. El costo aparece esa misma tarde. Tenía un almuerzo que no podía cancelar, fue, y estuvo ausente: no recuerda con quién estaba. Dice que eso le hizo daño a ella, y que llegó a su casa con las emociones cargadas.
Qué importante es ser vulnerable para poder tener la ayuda necesaria. Nadie puede solo.
— Marieli
Pablo Rabelo coincide desde su propia experiencia: él también necesitó mentoría y ayuda externa, y cree que esa ayuda puede ayudar a no descarrilarse o a seguir persistiendo cuando todavía hay algo que rescatar.
Solidaridad y ayuda no son lo mismo
Alfonzo separa dos tipos de apoyo. Llamar a su esposo fue desahogo, compartir el dolor, y ella lo considera igual de válido que pedir soluciones. Pero un cierre toca temas laborales, comerciales, de negocio y contractuales, y para eso la ayuda se pide a expertos. Para Alfonzo, “uno no se las sabe todas”, y reconocerlo es lo primero. En su caso lo legal y lo laboral fueron las dos primeras cabezas en las que pensó. Pablo Rabelo empuja la pregunta más allá de lo transaccional: quién ayuda a mantenerse de pie en lo emocional y lo estratégico. Alfonzo responde con una jerarquía y un límite. La buena relación con el jefe y con quien participó de la decisión es sumamente importante, pero con los pares hay confidencialidad que honrar, por más confianza que haya. Ella llamó al jefe de su jefe, con quien tenía más relación, para entender lo no obvio y también para influenciar.
No comuniques como te comunicaron
La comunicación empática, en el relato de Alfonzo, empezó con una regla: no comunicar la decisión igual que se la comunicaron a ella. El cuidado estuvo en el orden. Primero la gerente de recursos humanos, con la puerta cerrada, a quien le dijo que la necesitaba. Después el director legal, a quien pidió absoluta confidencialidad: salir a comunicar sin autorización generaría caos. La decisión no se informó de inmediato a la gente. Hubo un plan para llegar a los jefes y que lo aprobaran antes de comunicar, y un desescalamiento por etapas con dos caras: el negocio, es decir, quién quedaba a cargo de los pacientes, y lo laboral, es decir, cómo ayudar a las personas a irse de la mejor manera posible. Cuando llegó el día de informar al equipo, el silencio fue sepulcral. Alfonzo es categórica sobre el criterio: ante algo sumamente difícil de comunicar, se comunica con verdad, transparencia y corazón.
Cómo aplicar esto desde el lunes: pregunta el racional antes de reaccionar
Entiende qué decidió la organización, por qué y qué espera de ti. Alfonzo lo hizo en la propia llamada: “si yo no entiendo, no puedo ser capaz de procesar, de asumir”.
2. Procesa tú primero
Reconoce la emoción, procésala y, si es posible, compártela con la persona en quien más confías. Para descargar, no para pedir soluciones.
Ubica en el cuerpo dónde te golpea la noticia.
Date el duelo que elijas, “así sea un día a su manera”. No sigas como si nada.
3. Separa el desahogo de la ayuda
Para lo legal, lo laboral, lo comercial y lo contractual, llama a los expertos de cada área.
Con tu jefe o con quien participó de la decisión, busca entender lo no obvio y también influenciar.
Honra la confidencialidad: con los pares no siempre se puede compartir.
Busca fuera del negocio a alguien que haya vivido algo similar: “te permite abrir el pensamiento”.
4. Comunica distinto a como te comunicaron
Asegura confidencialidad en el círculo que ya sabe, arma un plan por etapas y, cuando informes, hazlo “con la verdad, con transparencia y con el corazón”.
5. Arma el equipo que te ayude a pensar
Alfonzo distingue entre apoyo y criterio: “una cosa es quién me va a apoyar, pero otra es quien me ayuda a pensar y a ver lo que yo no estoy viendo”. No tiene que saberlo todo, dice; se permite buscar las respuestas en otros.
La organización decide y el líder da la cara: el problema con el que empezó este artículo no desaparece. Alfonzo describe el camino de ese día: entender, procesar, asumir la decisión como propia y ejecutarla bien. Lo que cambia es con quién se llega a él. Ella llegó sola y lo califica de error. Queda una pregunta que solo el lector puede responder: si mañana la organización decide por él, ¿a quién llama después de colgar? Alfonzo dejó su respuesta al final de la conversación: “Creemos que estamos solos y que tenemos que salir de esto. Solo vamos a salir mejor si estamos acompañados, pero no acompañados de cualquiera: si estamos bien acompañados.”
Escucha el episodio completo con Marieli Alfonzo en YouTube, Spotify y Apple Podcasts. Y si quieres formar parte de la comunidad ejecutiva del top 1%, únete al chat VIP de RockCast en WhatsApp.


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